Ninguna ficción hay en esta nueva tecnología. Con un equipo mínimo y el software adecuado, un agricultor podrá auscultar su cultivo a distancia y conocer variables como temperatura, humedad, velocidad del viento, nutrientes, plagas... La ?agricultura de precisión?, basada en el rastreo satelital, permitirá eso y más. Pero existe un riesgo, sostiene el autor: la ambición desmedida de las trasnacionales podría concentrar este avance tecnológico en perjuicio de los pequeños agricultores del mundo.
En el cultivo hay numerosas estacas "separadas 10 o 20 metros unas de otras" con pequeños sensores que registran temperatura, humedad, dirección y velocidad del viento, y otras variables. En cada una hay un teléfono celular que transmite los datos cada 15 minutos y el agricultor puede revisarlos por Internet.
Dado que la ubicación física del usuario es irrelevante, el agricultor podría estar en cualquier punto del planeta: a 10 o mil kilómetros de su cultivo. La siembra podría estar en Oaxaca y el agricultor en Estocolmo (lo cual nos hace preguntar si la definición de la palabra "agricultor" no se estará estirando demasiado). También se puede programar el sistema para que la siembra sea irrigada automáticamente. ¿Ciencia ficción? No, agricultura de precisión.
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